martes, 3 de noviembre de 2015

jueves, 25 de marzo de 2010

Te quiero coger y no se cómo hacerle

No es grave. ¿Entonces por qué las náuseas? ¿Por qué no me bajé del coche, y ya? No dejan de repetirse en mi cabeza, tal cual las dijo con su cara de lacra. Todos coinciden en que ya le tocaba, que no ha hecho más que complicar las cosas, que es un chismoso. Todos dicen que está mal, abren los ojos y la boca cada vez que digo "putita". No faltan explicaciones, simplemente está mal que un tipejo de más de cincuenta años, casado y con hija, lo diga. Y aún así no queda claro, menos cuando la gente matiza: "...todavía si fuera jóven". Nada, sería lo mismo: palabras que trasgreden. No, no es grave. Aun cuando me valiera 4 días de diarrea, aun cuando fuera la primera vez que quiero madrear a alguien. No es grave, pero me sentí abusada. En su coche, pensando en llegar para de una buena vez bajarme y no escuchar su voz aguda y enclenque. Dos días antes, su mano en mi muslo. Ñenga y rastrera como él, como quien no quiere, pero ahí estuvo: tres veces del volante a mi muslo. Finalmente puse la bolsa para que dejara de fregar. Omití. Antes que confrontar, el beneficio de la duda. Después de todo no me sobó, ¿para qué darle más vueltas? Eso, el miércoles, el viernes ya estaba de nuevo junto a él. Tapando lo obvio: yo no tenía nada que hacer en la televisión. Había dicho que necesitaba mi ayuda, era el preparativo para los viajes a los estados. En esos dichosos viajes, los representantes de la subsecretaría nos recibirían alegres, nos llevarían a pasear, a comer. Ya vería qué bien la pasaríamos, él y yo, en ese fabuloso proyecto que él iba a reactivar y frente al cual yo quedaría, gracias a él, a su generosidad. De regreso no pudo contener la exitación y soltó: "eres muy atractiva y se ve que no eres putita". Me reí porque sí soy, porque qué le importa, porque aborresco esas formas despreciables del "entre líneas". Y no, no son palabras graves, el problema es lo que no dijo. Él, el enclenque, aludiendo a mi cuerpo y sexualidad. En mi cabeza todo apunta al final más horrendo. Imagino, le cuento a los demás y les parece natural eso, lo peor. Y aún después de encontrar eco en mis suposiciones, sigue sin estar claro de qué palabras hablamos.

sábado, 27 de febrero de 2010

le tabac dans le temps


















1) Paris, 1979


 2) Ile-de-France, 2010



domingo, 20 de septiembre de 2009

Arrancan los festejos

Caminemos, es cerca. No desistan. ¿Y toda esa gente formada? Todos van a verlo. 8:30 en Pino Suárez, diría justo a tiempo si no fuéramos tantos. Tomémonos de las manos y conversemos desde nuestras espaldas, ya sabemos cómo es. Tráguense los reclamos. No hay intencionalidad en los codazos y pisotones, sólo son reflejos, insufribles, pero no hay que pensarlos. ¿Cuántas cuadras faltan? Vamos lento, pasos de niño, pero todavía no ha empezado. Aún no han echado los primeros fuegos. Sigamos, por más fuerte que nos aprieten, ajustémonos al espacio. Dejémonos llevar, inclinados sobre el de enfrente, aunque no te guste. Este señor de azul se me metió, su cabeza llega a mis hombros y, sobre los suyos, reposan mis senos. La verdad es que perdí el pudor, lo dejé unos metros atrás junto a mis pies. Mi brazo derecho busca a Paola, el izquierdo está en manos de Nick. No avanzamos, sólo resistimos entrelazados quien sabe con quien, y truenan los primeros fuegos. Rechifla. De lejos, todavía, vemos que apagan las luces del Zócalo. Ahora suena una melodía post new age con percusiones. Palacio Nacional está de morado, que digo azúl, ya cambió a verde. Se me salió el aire, una corriente de gente en contraflujo nos aprieta. Insisten en que los dejemos pasar, claramente moverse depende de nuestra buena voluntad. Intercambios cortos de miradas. Es inevitable no sentir empatía. Señora, su codo, no va a avanzar más, en serio. A mi izquierda, cientos como yo y una patrulla. Arriba, sobre el techo del vehículo, un policía, rodeado de niños parados y sentados, carga a un bebé diminuto. Después de todo, sí hay responsables. El gobierno federal organizó sin coordinarse con el GDF, puso patrullas cada tantos metros en las principales calles, nada más. El GDF se reservó su "savoir faire", incluidas las vallas y los controles de flujos, y henos aquí, en 46800 m2 y unas pocas cuadras más, moviéndonos bajo los principios elementales de respirar y "avanzar" según lo que cada uno entienda. Llegamos a la plancha. Las 9:20 ya, la siguiente función está por empezar. ¡Suertudos! Frente a nosotros, una pantalla gigante irrumpe en medio de la Plaza de la Constitución, tapando parte de la Catedral. Truenan los fuegos artificiales y la rechifla estalla de nuevo. Apagón, música ambiental y comienza la función. En la pantalla vemos a Místico, Chabelo, Juan Gabriel, Cecilia Suárez, Ximena Sariñana y otros de la farándula. Las señoras a mi derecha se quejan, no ven. Las de mi izquierda, dicen los nombres de los personajes conforme aparecen. Desde la pantalla, nos sonríen en una toma, en la siguiente nos hablan con seriedad. No escuchamos nada, pero por sus miradas sabemos que estamos celebrando en grande. Detrás mío, le gritan a uno que lleva alzadas unas plumas: "¡Ese del penacho!¡Muévete!" Entramos en un tunel del tiempo, donde se suceden imágenes de los cuatro periodos de la historia que conocemos: prehispánico, virreinato, siglo XIX y siglo XX. Pasan fotos, dibujos, pinturas y volvemos con Juanga, Místico y Ximena. Termina la función, rechifla y fuegos. Uno le dice a su novia que lo bueno está del otro lado. Le hago caso yo también y volteo hacia Palacio, y, sí, me encuentro con un espectáculo de primera. Vemos el Palacio Nacional en todas sus variantes pensadas, soñadas y forzadas. Con sus ladrillos en movimiento, cubierto de plantas y flores, como chinampa, convertido en acuario y con acabados de oro. Hasta vemos un Palacio Nacional "como lo verías en un viaje de hongos", dijo una. Pasa una metralleta de fuegos rojos, entra una grabación de mariachis y leemos "¡Viva México!" en gigante. Todos se callan. Lo lograron, entre codos y apretones, siento emoción.

domingo, 6 de septiembre de 2009

domingo, 28 de junio de 2009

domingo, 22 de marzo de 2009